
Australia se enfrenta de nuevo a una amenaza, ya que el desarrollo y el curso de la situación se asemejan más al argumento de una película de catástrofes que a un simple problema agrícola. En varias regiones de Australia Occidental y Meridional se ha registrado una invasión masiva de ratones que están destruyendo los cultivos, contaminando los silos de grano y colándose en viviendas, oficinas y naves industriales. Suscitan especial preocupación las noticias sobre daños en cables de comunicaciones, equipos informáticos, equipos de red e incluso monederos de criptomonedas físicos, en los que los propietarios guardan sus activos digitales.
Para los propietarios de criptomonedas, el problema va mucho más allá de las meras pérdidas económicas, ya que la mayoría de los monederos de criptomonedas físicos funcionan a través de una conexión USB o Micro-USB, que se utiliza como método principal o de reserva para conectarse a un ordenador o un smartphone. Además, a menudo las contraseñas y las frases de recuperación se guardan en soportes de papel. Por lo tanto, si los roedores dañan los cables, la carcasa del dispositivo o los registros, recuperar el acceso a los activos digitales puede resultar extremadamente complicado. A veces, incluso imposible.
Riesgos similares se plantean para los servidores, los routers, los sistemas de alimentación de emergencia y los equipos de red que garantizan el funcionamiento de la infraestructura financiera del país.
Actualmente se ha constatado que, en las zonas más afectadas de Australia, la población de plagas alcanzaba las 8 000 unidades por hectárea, lo que supera en 10 veces los indicadores más críticos: 800 unidades por hectárea.
Las consecuencias agrícolas y económicas ya se consideran extremadamente graves. Los representantes del sector agrícola advierten de posibles pérdidas de cosechas por un valor de hasta 1 000 millones de dólares australianos, lo que equivale a 719,42 millones de USDT, 11 418 BTC o 425 170 ETH (a principios de junio de 2026). Por ejemplo: la anterior plaga masiva de ratones en el estado de Nueva Gales del Sur en 2021 le costó a la economía más de 600 millones de dólares australianos, mientras que la histórica «plaga de ratones» de 1993 causó pérdidas por valor de decenas de millones de dólares y destruyó miles de hectáreas de cultivos.
Los roedores no solo suponen un peligro para los bienes, los productos alimenticios y la contaminación de los piensos. Son portadores de toda una serie de enfermedades peligrosas. Entre las más conocidas se encuentran la leptospirosis, la salmonelosis, la tularemia y las infecciones por hantavirus.
Otro problema específico es el daño a las infraestructuras técnicas. Los ratones roen el aislamiento de los cables eléctricos, las líneas de fibra óptica, las mangueras y los cables de control de la maquinaria. Esto provoca averías en tractores, cosechadoras, sistemas de riego, aparatos de aire acondicionado, lavadoras, equipos informáticos y componentes de las redes de telecomunicaciones. Los agricultores australianos informan de casos en los que los roedores han paralizado literalmente el funcionamiento de las explotaciones, al dañar el cableado de la maquinaria y de los almacenes.
El Gobierno de Australia y los organismos reguladores del sector ya han puesto en marcha una campaña integral para hacer frente a esta plaga. En 2026, las autoridades llegaron incluso a conceder una autorización de emergencia para el uso de cebos envenenados más potentes con el fin de contener la población. Se recomienda a los agricultores el uso masivo de cebos con fosfuro de zinc, el seguimiento del número de plagas, el tratamiento de los campos durante la siembra y un control reforzado de los silos de grano.
¿Qué se puede hacer para minimizar las pérdidas?
A los propietarios de criptomonedas: guardar las frases de recuperación en contenedores resistentes al fuego y a la humedad, utilizar varias copias de seguridad y comprobar periódicamente el estado físico del equipo.
A los ciudadanos de a pie: eliminar el acceso libre de los roedores a las fuentes de alimento. Contenedores cerrados para los alimentos, desinfección periódica de los locales y protección del cableado eléctrico. Esto minimiza los riesgos de daños materiales y de propagación de infecciones.
La invasión de ratones en Australia, una vez más, pone de manifiesto la vulnerabilidad del mundo interconectado actual, ya que mañana un problema similar podría poner en peligro a cualquier otro país.