
Soy Sofía Alba, trabajo como psicóloga en el Centro Médico Teknon de Barcelona y, a lo largo de mis últimos ocho años de práctica, he aprendido a reconocer la ansiedad y la depresión incluso cuando las personas las ocultan cuidadosamente. Es curioso que ninguno de ellos conozca las cinco recomendaciones que, en estos casos, funcionan mejor que cualquier medicamento. Pero vayamos por partes.
Itzhak acudió a mí en febrero de 2026. Emigrante y entusiasta de las criptomonedas, estaba psicológicamente agotado no tanto por el mercado de las criptomonedas como por sus propios pensamientos depresivos.
Itzhak hablaba rápido y entrecortado cuando me contaba de sus noches de insomnio, de la salida de más de 2.400 millones de dólares de los fondos de criptomonedas en enero y febrero de 2026 y de las ventas masivas de Bitcoin, Ethereum, Solana, XRP y Polygon. Del pánico que se apoderó de él al ver que el Bitcoin había caído casi un 50 %. Pero, en realidad, su verdadero desencadenante era otro. Y lo comprendí cuando abrió Google Trends y me mostró la búsqueda «Bitcoin going to zero».
No era la primera vez que veía algo así y lo tenía claro: cuando el campo informativo se satura de miedo, la psique comienza a reflejarlo. Su problema no era el Bitcoin, sino que buscaba en él la estabilidad que debía encontrar en sí mismo.
El estado de ansiedad y depresión, provocado por el estrés financiero y la sobrecarga informativa, conduce a la pérdida de la sensación de control, pero no de la motivación. La motivación siempre permanece.
Cuando «trabajamos» su estado moral, le recordé cinco recomendaciones que funcionan mejor en casos de estrés tan grave.
Son sencillas y eficaces, por eso se las propongo a ustedes.
1. El sueño: el cerebro humano no se recupera sin descanso.
2. Limitar las noticias y eliminar el ruido informativo para reducir el fondo de ansiedad.
3. Reevaluación cognitiva: el mercado no equivale al valor personal.
4. Contacto social. No aislarse ni acumular, sino hablarlo.
5. Paseos diarios junto al mar para estabilizar el sistema nervioso.
Cuando Itzhak se marchó, miré por la ventana. La ciudad vivía y latía. Era un ritmo. En toda esta historia hay que recordar una cosa: la historia de las criptomonedas es cíclica e incluso tras grandes desplomes, el Bitcoin se ha recuperado. Simplemente, a veces hay que recordar a la gente: las fluctuaciones no son más que un proceso.