
Cómo los monederos de criptomonedas se han convertido en el principal objetivo de los estafadores
Hoy en día, un monedero digital (monedero de criptomonedas) no solo es una herramienta importante para almacenar Bitcoin, Ethereum, USDT u otras criptomonedas, sino también el principal objetivo de los ciberdelincuentes. Así, según datos de las empresas de análisis más conocidas —CertiK, Chainalysis, TRM Labs y el Centro de Denuncias de Delitos en Internet (IC3) del FBI—, el phishing y el compromiso de la seguridad de los monederos de criptomonedas siguen siendo algunas de las causas más frecuentes de pérdida de activos digitales. En 2025, debido al gran número de delitos relacionados con las criptomonedas, los usuarios perdieron miles de millones de dólares, y la mayoría de los ataques se dirigieron contra los titulares de Bitcoin (BTC), BNB, Ethereum (ETH), Solana (SOL) y Tether (USDT).
A día de hoy, según las estimaciones analíticas de los investigadores de seguridad, la mayor parte de los robos corresponde a Bitcoin —alrededor del 40 %—, BNB —8 %—, Ethereum —30 %—, USDT —15 %— y Solana y otros activos —alrededor del 7 %—. Esta distribución se explica no solo por el amplio uso y la liquidez de estas criptomonedas, sino también por el gran número de titulares.
¿Qué es un monedero digital?
Un monedero digital (de criptomonedas) es una herramienta, ya sea de hardware o de software, que almacena las claves criptográficas privadas necesarias para acceder a los activos de la cadena de bloques. Las monedas en sí no se encuentran dentro del monedero: existen en la cadena de bloques, y el propietario las posee y controla a través de la clave privada y la frase de recuperación.
En el 99 % de los casos, el robo de los datos mencionados supone la pérdida total del control sobre los propios activos.
Las 5 estafas más comunes para robar criptomonedas
1. Sitios web de phishing
Los delincuentes crean réplicas de las plataformas de intercambio y monederos de criptomonedas más populares, obligando al usuario a introducir su clave privada o su frase de recuperación (seed phrase). A continuación, los activos se transfieren a las direcciones de los delincuentes.
2. Aplicaciones falsificadas
Las aplicaciones móviles o extensiones de navegador falsas se hacen pasar por monederos de criptomonedas conocidos. Una vez instaladas, interceptan las claves o sustituyen la dirección del destinatario al enviar criptomonedas.
3. Software malicioso
Los troyanos, los keyloggers y el malware de portapapeles son capaces de interceptar contraseñas o copiar la frase de recuperación y sustituir automáticamente la dirección del monedero criptográfico al copiarla.
4. Firma de contratos inteligentes maliciosos
Al interactuar con proyectos DeFi, el usuario puede conceder acceso ilimitado (Unlimited Approval) a los tokens. Si el contrato es fraudulento, este obtiene la capacidad de retirar activos muy rápidamente sin necesidad de confirmación adicional.
5. Ingeniería social
Los estafadores se hacen pasar por empleados de una bolsa o del servicio de asistencia técnica de empresas de criptomonedas y, durante la comunicación, mediante influencia psicológica, obligan al usuario a facilitar voluntariamente información confidencial.
5 consejos para proteger tu monedero digital
1. Nunca reveles la frase de recuperación ni la clave privada;
2. Utiliza únicamente aplicaciones oficiales y actualízalas con regularidad;
3. Utiliza monederos físicos (Hardware Wallet) para el almacenamiento a largo plazo de grandes cantidades;
4. Revisa los permisos (Token Approvals) y revoca periódicamente los que ya no necesites;
5. Activa la autenticación de dos factores (2FA) y utiliza contraseñas complejas. Comprueba la dirección del destinatario antes de cada transacción.
La ciberdelincuencia está pasando cada vez más de los ataques a las plataformas de intercambio centralizadas a la caza de propietarios individuales de monederos digitales. Según las previsiones, en los próximos dos años seguirá aumentando el número de ataques que utilicen inteligencia artificial, campañas de phishing, contratos inteligentes maliciosos y «deepfakes» (del inglés «deep learning» —aprendizaje profundo— y «fake» —falsificación—). Al mismo tiempo, se ampliará el uso de monederos fríos (de hardware), la autenticación biométrica, la protección multifactorial y los servicios de supervisión de riesgos. Los delincuentes no se valen tanto de herramientas técnicas complejas como de la imprudencia humana. Por eso, un solo descuido puede costar toda la cartera.