
En el mundo del minado hay historias que recuerdan la imprevisibilidad de las probabilidades y el poder de la perseverancia de algunos entusiastas que minan en solitario. Recientemente, un minero solitario, utilizando el servicio de minería en solitario CKpool, logró lo que para la mayoría de los participantes de la red mundial parece casi irreal: minó un bloque completo de Bitcoin. Posteriormente, el fundador del servicio CKpool confirmó que este minero realmente trabajaba a través de su plataforma.
El minero procesó y confirmó por su cuenta un grupo de transacciones, formando un nuevo bloque que pasó a formar parte de la cadena de bloques. Por ello, recibió toda la recompensa del bloque sin ningún tipo de deducción a otros participantes, como ocurre en los pools clásicos. Se convirtió en ese raro afortunado que, literalmente, «salió por la ventana de las probabilidades».
Con los parámetros disponibles, las posibilidades de encontrar un bloque en solitario eran de aproximadamente 1 entre 180 millones. Sin embargo, su experimento terminó de manera brillante: la recompensa por el bloque fue de aproximadamente 3,146 BTC, lo que en el momento del evento equivalía a unos 270 000 dólares.
Aún más impresionante es que su equipo estaba lejos de ser una potente granja de minería. Su equipo funcionaba con un viejo ASIC con un rendimiento de solo 6 TH/s. En minería, este indicador se denomina «hash rate», es decir, la cantidad de cálculos criptográficos que un dispositivo puede realizar por segundo. Cabe señalar que las granjas mineras industriales modernas miden su potencia en cientos de petahashes, por lo que 6 terahashes parecen casi microscópicos.
Las granjas industriales modernas son grandes centros con potentes equipos informáticos (mineros, a menudo dispositivos ASIC) que se utilizan para extraer criptomonedas. Se ubican en locales amplios y grandes, y para un funcionamiento estable utilizan sistemas especiales de alimentación y refrigeración.
La minería en solitario implica la renuncia total a unir fuerzas con otros usuarios, por lo que la recompensa no se divide entre los participantes del grupo. El riesgo es enorme, pero la ganancia potencial es equivalente al control total sobre el bloque.
Este caso se convirtió en un claro ejemplo de que, incluso en el competitivo entorno de Bitcoin, todavía hay lugar para pequeñas sorpresas para los perseverantes. Nos recuerda que la red sigue estando abierta a todos y que, a veces, incluso los esfuerzos más modestos pueden dar frutos inesperadamente grandes.