
Se han realizado transacciones por valor de más de 3 millones de ETH de forma simultánea desde la plataforma Binance, lo que pone de manifiesto un cambio significativo en el comportamiento de los titulares de la segunda criptomoneda por capitalización. La plataforma no había registrado una actividad similar —más de 166 001 transacciones al día— en más de tres años: se ha producido una retirada masiva de Ethereum de Binance, lo que se ha convertido en una de las señales on-chain más potentes y contundentes del mercado global de criptomonedas en 2026.
La razón por la que Ethereum se ha visto superado por Bitcoin durante los dos primeros trimestres de 2026 no radica tanto en la debilidad de la red como en el cambio en la estructura del capital global: en períodos de elevada incertidumbre macroeconómica, los grandes inversores suelen dar preferencia al activo digital más líquido, el Bitcoin. Al mismo tiempo, Ethereum sigue siendo la infraestructura principal para el staking, la tokenización de activos reales (RWA), las finanzas descentralizadas (DeFi) y la mayoría de las soluciones Web3 institucionales. Es un hecho históricamente demostrado que, tras el fin de la fase de dominio de Bitcoin, el capital solía empezar a fluir precisamente hacia Ethereum.
Para los inversores profesionales, el «papel de tornasol» siempre es no solo el volumen de transacciones, sino también el conjunto de métricas on-chain, ya que el aumento del «Whale Ratio» supone un incremento del riesgo de ventas. En el pasado se han observado señales similares en los mercados de criptomonedas en numerosas ocasiones. Por ejemplo, tras la crisis bancaria en EE. UU. en marzo de 2023, al final del ciclo bajista de 2022-2023, los grandes inversores trasladaron activamente sus criptoactivos desde las plataformas centralizadas a sus propios monederos de criptomonedas o al ecosistema de las finanzas descentralizadas.
Por el momento, esta situación no implica un crecimiento inevitable e impredecible de los precios: en el pasado, períodos similares en el mercado de las criptomonedas solían preceder a fases de acumulación en el futuro, pero la cuestión urgente que habrá que resolver será el comportamiento del Whale Ratio, los indicadores SOPR, MVRV, NUPL, etc.
Si, para finales de diciembre de 2026, el SOPR se mantiene de forma estable por encima de la unidad, esto significará que la mayoría de los inversores están recogiendo beneficios. El retorno gradual del MVRV a valores históricamente neutros, junto con el aumento del NUPL, podría indicar una probable transición del mercado de una fase de infravaloración a una fase de acumulación sostenida. Esto no garantiza un nuevo ciclo «alcista», pero, históricamente, fue precisamente esta configuración la que precedió a la recuperación a largo plazo de Ethereum.
El escenario probable de evolución de la situación hasta finales de 2026 prevé que, siempre que se produzca una reducción adicional de las reservas de ETH en las bolsas, se mantenga la demanda por parte de los ETF, se desarrolle el staking y la situación macroeconómica sea estable, Ethereum podría pasar a una nueva fase de acumulación fundamental. Aunque esto no garantiza un crecimiento vertiginoso del valor, sí será capaz de sentar unas bases sólidas para el próximo ciclo de mercado, en el que el motor clave será el uso institucional de la red de Ethereum como infraestructura básica de toda la economía digital.
En cuanto al «open interest» en el mercado de derivados y a los ETF al contado de Ethereum, la situación evolucionará de forma previsible y esperada. Si el «open interest» crece al mismo tiempo que aumenta la demanda al contado y sin un uso excesivo del apalancamiento, esto probablemente significará la llegada de nuevo capital institucional. Sin embargo, si el «open interest» aumenta rápidamente sin que se vea respaldado por compras al contado, la volatilidad se intensificará. Y si en el segundo semestre de 2026 persiste la salida de monedas de las bolsas centralizadas, el mercado podría enfrentarse a una reducción gradual de la oferta libre de ETH.